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lunes 4 de agosto de 2008

TIM BURTON Y ALICIA PARA EL 2010

FUENTE: AEROMENTAL

El gato risueño en Alicia en el País de las Maravillas

Alicia en el País de las Maravillas, una vez más llegará a nuestras pantallas de la mano mágica de Tim Burton (El joven manos de Tijera, Beetlejuice). La versión original es un cuento de Lewis Carroll, el cual cuenta la historia de una jovencita que despues de perseguir a un conejo blanco cae en un profundo hoyo, por el cual llega al País de las Maravillas, un extraño lugar.

Para el cine contábamos con al versión en dibujos animados de Disney, llena de ternura e inocencia. Ahora que Tim Burton quiere realizar su propia versión de la historia, es posible que tengamos un concepto completamente diferente.

La película de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton será en animación 3D. Tim Burton a firmado contrato con Disney para realizar esta película. La verdad me hubiera gustado que este proyecto se realizará desde un punto de vista sombrío y realista, para los que sería necesario filmar sin Disney y con actores reales, nada de gráficos computarizados.

Reparto de Alicia en el País de las Maravillas

Aún no hay muchos actores confirmados para dar las voces a los personajes animados, pero los confirmados son:

Mia Wasikowska como Alicia

Mia Wasikowska en Alicia en el País de las Maravillas

Mia Wasikowska es uan actriz australian. Nació en Camberra en 1990. Enel 2006 empezó sus clases de actuación y se mudó a USA.

Ella fue nominada al premio de Jóvenes Actores AFI por su papel en Suburban Mayhem. Actualmente ella esta actuando en la serie de HBO: In Treatment.

Johnny Depp será la voz de El Sombrerero Loco

Johnny Depp en Alicia en el País de las Maravillas

No nos sorprende encontrar a Johnny Depp en una película de Tim Burton, raro es el no encontrarlo. Si tenemos una mezcla de Willy Wonka y el Capitán Sparrow, tendríamos un perfecto Sombrerero Loco, pero una lástima que no tengamos una película con actores reales, la voz de Depp se pierde, por ejemplo, en El cadáver de la novia.

Alicia en el País de las Maravillas de Disney

Fecha de Estreno

La película de Alicia en el País de las Maravillas se estrenará el 2010

lunes 14 de julio de 2008

CONVERSACIONES ENTRE ALICIA Y EL GATO

Ya sé que sabes qué es una conversación. Si no es muy fácil adivinarlo siguiendo lo que pasa entre Alicia y el gato. Hablar es conversar. Pero fíajate cómo se escribe una conversación. Cada vez que uno de los personajes dice algo comienza un nuevo párrafo y con un guion por delante.

Tienes la opción de completar la conversación de Alicia y el gato o de inventarte una conversación diferente entre Alicia y caulquier otro animal.



--Minino de Cheshire --empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba--.
Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
--Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar --dijo el
Gato.
--No me importa mucho el sitio... --dijo Alicia.
--Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes --dijo el Gato.
--... siempre que llegue a alguna parte --añadió Alicia como explicación.
--¡Oh, siempre llegarás a alguna parte --aseguró el Gato--, si caminas lo suficiente!



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LAS VENTAJAS DE SER HOMBRE-CERDO

Estaba pensando que alguna ventaja ha de tener ser cerdo y a la vez hombre. Claro que necesitaría que tú me ayudases porque así en frío no se me ocurre ...



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ASÍ ERA LA CRIATURA QUE ALICIA TENÍA EN BRAZOS

seguro que te ha sorprendido cómo la Marquesa le pasa el bebé a Alicia. Si lo ha hecho así es porque sabe que su criaturita es fuerte de verdad. ¿Cómo la describirías? ¿Cómo crees que es?



--¡Ea! ¡Ahora puedes mecerlo un poco tú, si quieres! --dijo la Duquesa al concluir la canción, mientras le arrojaba el bebé por el aire--. Yo tengo que ir a arreglarme para jugar al croquet con la Reina.



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EL BEBÉ CERDO QUE TROTÓ HACIA EL BOSQUE

--¡Ea! ¡Ahora puedes mecerlo un poco tú, si quieres! --dijo la Duquesa al concluir la canción, mientras le arrojaba el bebé por el aire--. Yo tengo que ir a arreglarme para jugar al croquet con la Reina.
Y la Duquesa salió apresuradamente de la habitación. La cocinera le tiró una sartén en el último instante, pero no la alcanzó.
Alicia cogió al niño en brazos con cierta dificultad, pues se trataba de una criaturita de forma extraña y que forcejeaba con brazos y piernas en todas direcciones, «como una estrella de mar», pensó Alicia. El pobre pequeño resoplaba como una maquina de vapor cuando ella lo cogió, y se encogía y se estiraba con tal furia que durante los primeros minutos Alicia se las vio y deseó para evitar que se le escabullera de los brazos.
En cuanto encontró el modo de tener el niño en brazos (modo que consistió en retorcerlo en una especie de nudo, la oreja izquierda y el pie derecho bien sujetos para impedir que se deshiciera), Alicia lo sacó al aire libre. «Si no me llevo a este niño conmigo», pensó, «seguro que lo matan en un día o dos.
¿Acaso no sería un crimen dejarlo en esta casa?» Dijo estas últimas palabras en alta voz, y el pequeño le respondió con un gruñido (para entonces había dejado ya de estornudar).
--No gruñas --le riñó Alicia--. Ésa no es forma de expresarse.
El bebé volvió a gruñir, y Alicia le miró la cara con ansiedad, para ver si le pasaba algo. No había duda de que tenía una nariz muy respingona, mucho más parecida a un hocico que a una verdadera nariz. Además los ojos se le estaban poniendo demasiado pequeños para ser ojos de bebé. A Alicia no le gustaba ni pizca el aspecto que estaba tomando aquello. «A lo mejor es porque ha estado llorando», pensó, y le miró de nuevo los ojos, para ver si había alguna lágrima. No, no había lágrimas.
--Si piensas convertirte en un cerdito, cariño --dijo Alicia muy seria--, yo no querré saber nada contigo. ¡Conque ándate con cuidado!
La pobre criaturita volvió a soltar un quejido (¿o un gruñido? era imposible asegurarlo), y los dos anduvieron en silencio durante un rato.
Alicia estaba empezando a preguntarse a sí misma: «Y ahora, ¿qué voy a hacer yo con este chiquillo al volver a mi casa?», cuando el bebé soltó otro gruñido, con tanta violencia que volvió a mirarlo alarmada. Esta vez no cabía la menor duda: no era ni más ni menos que un cerdito, y a Alicia le pareció que sería absurdo seguir llevándolo en brazos.
Así pues, lo dejó en el suelo, y sintió un gran alivio al ver que echaba a trotar y se adentraba en el bosque.
«Si hubiera crecido», se dijo a sí misma, «hubiera sido un niño terriblemente feo, pero como cerdito me parece precioso». Y empezó a pensar en otros niños que ella conocía y a los que les sentaría muy bien convertirse en cerditos.



Esta es una de las cosas mágicas que le van sucediendo a Alicia (y a todos los que nos fijamos intensamente en nuestro entorno con los ojos bien abiertos) ¿Un bebé feo que a la vez es un cerdito precioso y que puesto en el suelo trota así de bien? Cuestión de observar detenidamente. ¿A ti se te ocurren, también, cosas tan normalitas como éstas?



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sábado 12 de julio de 2008

LAS RIMAS DE LA DUQUESA

¿Ya sabes lo que es una poesía?
-Sí, ¿Por qué me lo decía?

Por lo menos sabemos que las poesías tienen que sonar bien. Algo en ellas se ha de repetir y así conseguimos que nos suene a "musica celestial". Fíjate La Duquesa, para vengarse dice: "Que le corten la cabeza"

Si lanza una cuchara diría:
-que le corten la cara-

Y si le lanza un perol:
- que la tiendan al sol.



A ver qué se te ocurre. Pero que suene bien, con música, que tenga rima.



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DESDE LA COCINA SE PONE UNO A LANZAR COSAS Y NO PARA

Todo el mundo sabe que los cocineros y las cocineras tienen montones de armarios repletos de objetos, algunos casi inverosímiles. Cuando la cocinera empieza a lanzar cosas contra la Duquesa y su niño, uno se pone a pensar en esos objetos almacenados por todas partes y en el diluvio que se va a preparar. Porque además de lo que la cocinera lanza de forma expresa seguro que también le podría lanzar ...



Mientras estaba pensando qué tema elegir, la cocinera apartó la olla de sopa del fuego, y comenzó a lanzar todo lo que caía en sus manos contra la Duquesa y el bebé: primero los hierros del hogar, después una lluvia de cacharros, platos y fuentes. La Duquesa no dio señales de enterarse, ni siquiera cuando los proyectiles la alcanzaban, y el bebé berreaba ya con tanta fuerza que era imposible saber si los golpes le dolían o no.
--¡Oh, por favor, tenga usted cuidado con lo que hace! --gritó Alicia, mientras saltaba asustadísima para esquivar los proyectiles--. ¡Le va a arrancar su preciosa nariz! --añadió, al ver que un caldero extraordinariamente grande volaba muy cerca de la cara de la Duquesa.



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